RINCÓN DE LA PALABRA DEL VIERNES 4 DE DICIEMBRE

By 3 diciembre, 2020 Rincón de la Palabra

RINCÓN DE LA PALABRA DEL VIERNES 4 DE DICIEMBRE: MARCOS 1, 1-8

-Ya estamos ante la segunda semana de ADVIENTO. Si hace unos días el evangelio nos hablaba de ESTAR ALERTA Y PREPARADO, hoy nos introduce la persona que allanó el camino de Jesús y no fue otro que JUAN el Bautista. Hagamos una reflexión previa sobre él.

-Juan era pobre, humilde, vivía con poco, pero daba esperanza desde la más absoluta humildad. Comprendió su misión al pie de la letra. No dudó de ella en ningún momento y lo llevó hasta la muerte. Francisco lo dice muy claro: “La liturgia de hoy nos invita a un tiempo para reconocer los vacíos que se dan en nuestra vida, para allanar las asperezas del orgullo y dejar espacio a Jesús que viene”.

-Dos palabras tenemos que aprender hoy: CONFIANZA y HUMILDAD.  Confianza en Jesús, en su palabra, en aquellas personas que nos aman, que nos rodean y que debemos cuidar. Y lo debemos hacer desde una capacidad de servicio incuestionable, sabiendo que necesitamos de los demás y que debo trabajar y ayudar a los demás. Reconocer, como hizo Juan, que son otras personas las que me van a hacer mejor de lo que soy.

-Francisco repite y destaca que el adviento es el tiempo para desquitarnos de aquello que nos hace daño, el engreimiento, autosuficiencia, creerse más que los demás. Para ello es importante momentos de oración y encuentro con nosotros mismos, dedicación a los demás… Dice el Papa: “Estamos llamados a prestar más atención a las necesidades de los otros. Como Juan Bautista, podemos abrir caminos de esperanza en el desierto de los corazones áridos de tantas personas. Hemos de asumir actitudes de mansedumbre y de humildad, sin gritar, escuchar, hablar con mansedumbre y así preparar la venida del Salvador”.

-El mensaje de la Navidad es este mismo: el triunfo de la humildad y el servicio para la liberación y la felicidad de las personas. No hay otro camino. Juan nos lo muestra. Jesús lo asume desde que nació en Belén hasta que murió en la cruz. Ahora depende de todos y cada uno de nosotros si queremos seguirlo y allanar nuestros desiertos y vacío personales. ¿Te animas?