EL CAMINO HACIA LA PASCUA: EVANGELIO Y CONFINAMIENTO SÁBADO SANTO, 11 DE ABRIL: SIN LECTURAS

By 11 abril, 2020 Colegio, Pastoral

Jesús ha cumplido la palabra del Padre. Se ha humillado hasta la muerte como un criminal más. Hoy celebramos la Sepultura de Jesús en el que convergen tres aspectos que nos deben ayudar en nuestra vida.

El primero, el SILENCIO, hoy es un día para que estemos en silencio, para que nos descubramos interiormente. Suele decir Pablo d’Ors que las palabras pueden cambiar el mundo, pero el silencio nos cambia a nosotros mismos. No cambiará el mundo hasta que no cambiemos a nivel personal. Y el silencio es la condición necesaria para que se fragüe dicho cambio. El confinamiento es una gran oportunidad para recuperar esta acción meditativa y personal. Nuestro mundo ha corrido demasiado deprisa, ha querido y hemos querido llegar a todos los sitios. ¿De verdad es positivo que vivamos en una sociedad donde la falta de aire sea algo común y normal? ¿Eso es avance y progreso?Pensemos por un momento en las veces que Jesús ocupa su tiempo en la oración en momentos del evangelio. Nuestra circunstancia actual puede significar un punto de inflexión para que paremos y reparemos en lo esencial de nuestra vida.

El segundo, el respeto. Estamos ante la sepultura de Jesús y lo que nos transmite, seamos creyente o no, es respeto. Tenemos que recuperar esta actitud. Hemos vivido con una falta absoluta de respeto en muchos ámbitos. Hemos perdido el sentido de la gravedad, de que no da igual qué decir, pensar o hacer. Que no todo vale en la vida, que no todo es aceptable. Las sociedad comienzan a fracturarse cuando nada es respetable. El confinamiento tiene que ayudarnos a respetar, desde la madre Tierra a todas las criaturas que nos envuelven. Ojalá se transforme en una gran oportunidad.

El tercero, es un nombre: MARÍA. Ella no traiciona. Es fiel hasta el final. Es la primera discípula y la más cercana. Hoy, ante el silencio reinante, tenemos que recordar, poner en valor a nuestras madres, por su modelo de amor incondicional, por su servicio, por su presencia, por su lógica revolución de la ternura diaria y cotidiana. Y sí, hoy, ante la sepultura de Jesús, llevamos a nuestros corazones las sepulturas que se han abierto estos días. Hoy esas sepulturas son nuestras, estamos ahí, de la mano de María. Jesús yace sin vida, como muchas personas se han ido por esta enfermedad y se irán, pero está con nosotros, no nos abandona. Pero no olvidemos que no es un Dios de muertos, sino de vivos. El Hijo de Dios está pasando por lo mismo que todas las familias que han perdido un ser querido.

Hoy contemplamos a Jesús sin vida, pero con la esperanza de que el amor y el sacrificio vencerá a la muerte, como la solidaridad que estamos viendo estos días vencerá a la enfermedad. FELIZ DÍA EN EL SILENCIO Y EL RESPETO.