LUCAS 4, 1-13

-El evangelio de hoy es el primero del tiempo de CUARESMA. Con esta lectura JESÚS inicia su camino hacia su pasión, muerte y resurección que viviremos el día de PASCUA. Por ello, es importante comprender el significado de lo que aquí se dice.

– Jesús está en el DESIERTO, preparándose para su aventura hacia la CRUZ. El desierto es un espacio de recogimiento, de soledad, para comprender quiénes somos y qué sentido queremos darle a la vida. Jesús, aun siendo el hijo de Dios, necesita de ese retiro, para coger aire y fuerzas y afrontar con dignidad la voluntad del Padre. Dicha voluntad implica el amor a la humanidad y para que tengamos, todos y cada uno de nosotros, fortaleza para luchar contra el mal.

-Hoy no está de moda hablar de mal, de pecado, de acciones incorrectas, porque estamos en un tiempo donde todo es permitido. Sin embargo, Jesús inicia su pasión afrontando el poder de las TENTACIONES del demonio. ¿Cuántas veces nos vemos tentados en hacer daño a aquella persona que tenemos al lado? ¿Cuántas veces nos vemos tentados a no poner paz en los conflictos que somos parte importante? ¿Cuántas veces pongo las cosas difíciles cuando las puedo facilitar? ¿Cuántas veces no hago a aquello que tengo que hacer? ¿Cuántas veces no actúo con justicia con las personas que me quieren y estiman?

– El demonio tenta a Jesús, nosotros también somos tentados a hacer daño, a insultar, a mentir, a copiar… Ahora bien, la PALABRA de Dios que podemos leer en la Biblia y en el evangelio son la plataforma adecuada para llevar una vida justa y ética. Para ello, se requiere ORACIÓN, SILENCIO Y HUMILDAD. Valores que debemos recuperar en este mundanal ruido que nos embarga por todas partes.

-Que sepamos vivir y valorar las enseñanzas de Jesús en esta CUARESMA, tiempo de reflexión y encuentro para ser mejores con los demás y con el mundo.