-El evangelio de hoy nos adentra a uno de los momentos más importantes de la vida de cualquier persona cristiana: el DOMINGO DE RAMOS.

-Damos inicio a la Semana Santa con la entrada triunfal en Jerusalén por parte de Jesús. Pero reparemos en este hecho, como el hijo de Dios es aclamado como un Rey, como alguien digno de ser seguido y escuchado. Sin embargo, pasados unos días, menos de una semana, será insultado, perseguido, condenado sin un juicio con garantías, escupido, odiado, burlado…y la pregunta es: ¿Por qué? ¿Qué pretendió Dios con esta acción? ¿Por qué del sufrimiento puede convertirse en una guía y extraerse de él toda una enseñanza pedagógica?

– La Carta de San Pablo a los Filipenses, 2ª lectura del día, afirma: “Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo hecho hasta la muerte, y una muerte de cruz”. Jesús se nos da y se nos enseña desde lo más humano que existe: el sufrimiento. ¿Podría haberlo elegido desde la fiesta? Sí, pero ya no sería Dios para todos, para la humanidad entera. Sólo para unos pocos. El sufrimiento traspasa a todas las culturas y generaciones.

-Jesús en este nuevo CAMINO que se inicia, te dice: “Estoy contigo, no te voy abandonar, SIEMPRE QUE TU QUIERAS, para recorrer los diferentes  momentos y pendientes de la vida”. Hoy nos resta estar con Él, siempre que tú quieras. Jesús no nos obliga a estar con Él. representa el misterio de la libertad, pero desde el amor incondicional que representa la cruz.

–  Que podamos acompañarte querido Jesús, y que nos acompañes, para que a pesar de los problemas que tengamos, me dé con todas mis fuerzas a los míos y todas aquellas personas que sufren. Que esta Pascua renazca junto a tí y María.