Misión

La misión a seguir de este Colegio la Sagrada Familia del PJO es que la educación transforme a cada alumno, a cada persona, en un instrumento para la invitación a la justicia social. La educación es la única plataforma de transformación del mundo, la verdadera palanca del bien y la virtud en nuestras vidas. Por ello, el Colegio pretende dar a sus alumnos una formación humana y cristiana para que puedan realizar en sí mismos la síntesis entre Fe y Cultura-Razón y así prepararse para ser agentes activos en la transformación de la sociedad en “la verdad, la justicia, la libertad, el amor y la paz” (Pacem in Terris, Juan XXIII).

Visión

Conscientes de la dimensión social del hombre, el Colegio pretende hacer de sus alumnos personas comprometidas con el mundo en que viven, para lo cual les proporcionará unos principios y criterios generales de formación socio-política de manera que sepan conjugar de hecho la consecución del bien común con el respeto a la libertad individual, para lo cual les pondrá en situaciones de participación activa en la toma de responsabilidades dentro del Colegio.

Valores

Los valores a desarrollar son los propios de nuestro carisma que hunden sus raíces en la tradición cristiana.

– Desarrollar la libertad de juicio personal y crítica frente a las diferentes realidades del mundo.

– Promover la cultura del diálogo para construir un mundo entendido desde la justicia y la paz.

– Evocar de forma constante la solidaridad, la caridad y generosidad con los otros y así luchar contra el individualismo personal.

– Alimentar la amistad y la acogida como único proceso de socialización humana.

– Estimular la necesidad y la importancia del agradecimiento y la sencillez como han demostrado en la historia todas las personas de fe verdadera como Gregorio Gea.

– Establecer la responsabilidad como el valor clave para el cumplimiento de mis compromisos y hacer posible aquello prometido.

– Invitar a la alegría de haber sido creados por amor y devolver a la sociedad dicha alegría a partir del compromiso y la implicación personal.

– Cultivar el silencio como el espacio idóneo para la interioridad y el encuentro con Dios.